El otro día me enteré de que las rayas horizontales engordan. Obviamente, me enteré porque yo llevaba unas rayas horizontales.
Así que, ya sin rayas horizontales me hice el reconocimiento médico de la empresa. La enfermera, con aire indiferente, comentó:
- "El Índice de Masa Corporal está un poco alto"
(durante un segundo, durante un milisegundo, me sentí modelo de la pasarela Cibeles...)
-"Me estás diciendo que estoy gordinfli, ¿no?"
(ya sin ninguna indiferencia)
-"Ehmmmm, bueno, este..."
-"Vamos, que sí"
domingo, 25 de mayo de 2008
Peta Zeta me la Peta registered
(para AyB que ayer me hicieron pasar una de esas noches en que te sientas especial y además lo pases muy bien)
lo que no puedes, LO QUE NO PUEDES, es ir de intelectualoide de izquierdas y dedicar tus posts a hablar de los pelos del sobaco de una actriz...
lo que no puedes, LO QUE NO PUEDES, es ir de intelectualoide de izquierdas y dedicar tus posts a hablar de los pelos del sobaco de una actriz...
domingo, 4 de mayo de 2008
Vecinos de Villar del Río...
(En homenaje a los que toman pintas con Gallardón, un compendio municipal... un par de cositas y algo de lo mejor que ha dado el cine español)
“Afeos”
Señor Alcalde: Dice usted que hay que quitar las antenas de las fachadas porque afean. Y he pensado yo que, para señalar “afeos” todos somos iguales. Así que le cambio las antenas de mi casa por la ¿escultura? de Islas Filipinas, por el monumento a Goya de la calle Alcalá, por los monstruosos bunker-chiringuitos del Retiro, y todos los chirimbolos.
¿Hace...? Pero si sale usted ganando, hombre...
"Parquímetros y buzones"
Algo raro ha pasado en uno de los extremos de mi calle: En donde, desde tiempo inmemorial se erigía un buzón, este ha desaparecido y CHOMP!, cual champiñón, nos ha salido un parquímetro.
Y no, no es que esté en contra de los comemonedas. Al fin y al cabo, los buzones y los parquímetros regurgitan papel, y no tengo claro que me guste más el logo de mi banco que el del Ayuntamiento... Cierto que, mientras el buzón sobrevivía sin ninguna intervención, alimentándose sólo de la lluvia y el sol, el parquímetro amenaza con cataclismos judiciales de no recibir su dosis diaria de cobre...
Eso sí, ante el celoso guardián de los aparcamientos más próximos a la acera, mis conciudadanos, conscientes de que hay mucha menos policía municipal que agentes pro-parquímetros, han decidido aparcar todos en el segundo carril. Así, mientras la acera permanece despejada, los anchos dos carriles por los que antes circulábamos se han quedado en medio.
Dicho esto, sr. Alcalde, quisiera proponerle a ver si podíamos hacer que los parquímetros vigilaran, con tan alto celo como muestran, los carriles centrales en vez de los más próximos a la acera, permitiéndonos volver a circular con la fluidez acostumbrada. Yo, por mi parte, me comprometo a seguir aportando mi ración de cobre diaria...
“Afeos”
Señor Alcalde: Dice usted que hay que quitar las antenas de las fachadas porque afean. Y he pensado yo que, para señalar “afeos” todos somos iguales. Así que le cambio las antenas de mi casa por la ¿escultura? de Islas Filipinas, por el monumento a Goya de la calle Alcalá, por los monstruosos bunker-chiringuitos del Retiro, y todos los chirimbolos.
¿Hace...? Pero si sale usted ganando, hombre...
"Parquímetros y buzones"
Algo raro ha pasado en uno de los extremos de mi calle: En donde, desde tiempo inmemorial se erigía un buzón, este ha desaparecido y CHOMP!, cual champiñón, nos ha salido un parquímetro.
Y no, no es que esté en contra de los comemonedas. Al fin y al cabo, los buzones y los parquímetros regurgitan papel, y no tengo claro que me guste más el logo de mi banco que el del Ayuntamiento... Cierto que, mientras el buzón sobrevivía sin ninguna intervención, alimentándose sólo de la lluvia y el sol, el parquímetro amenaza con cataclismos judiciales de no recibir su dosis diaria de cobre...
Eso sí, ante el celoso guardián de los aparcamientos más próximos a la acera, mis conciudadanos, conscientes de que hay mucha menos policía municipal que agentes pro-parquímetros, han decidido aparcar todos en el segundo carril. Así, mientras la acera permanece despejada, los anchos dos carriles por los que antes circulábamos se han quedado en medio.
Dicho esto, sr. Alcalde, quisiera proponerle a ver si podíamos hacer que los parquímetros vigilaran, con tan alto celo como muestran, los carriles centrales en vez de los más próximos a la acera, permitiéndonos volver a circular con la fluidez acostumbrada. Yo, por mi parte, me comprometo a seguir aportando mi ración de cobre diaria...
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