Y entonces recuperas todas las canciones de desamor que te encantan, y piensas que como son y te convences de que estás sufriendo muchísimo pero en el fondo, inconscientemente, lo que estás haciendo es terapia de shock para ti mismo, y con cada canción con la que te revuelves en la miseria en el fondo creces un poquito, y te olvidas un poquito, y escuchas otra cancion y así va pasando la cosa...
Y entonces te animas y coges la guitarra y perpetras alguna canción de desamor de Springsteen y te das cuenta de que tienes un trancazo de impresión, le pides perdón al dios del afinamiento, al de la sonoridad y a los vecinos, pero sigues tocando porque te está sentando bien...
Y te sigues animando y decides que estás preparado y te ves una de esas pelis como "Olvídate de mí" donde las cosas primero se joden y luego se arreglan y piensas que quizás lo tuyo también se pueda arreglar a pesar de que sea imposible, pero la peli es tan buena y tu tan impresionable que sí, sucederá algo extrañísimo y todo será como tu quieres y para cuando termina estás preparado para pegártela gorda una vez más...