martes, 19 de mayo de 2009

En mi barrio, hay más iglesias que pescaderías

Esto es así, simplemente un hecho. De esta realidad se da cuenta uno con un simple paseo.

Durante el cual, defecto de fábrica de economista, se te ocurre que la pescadería (que ocupa un bajo) debe ser más barata de mantener que la iglesia (que ocupa un edificio de muchas plantas, cuanto polvo por limpiar...)

Y te da por pensar en la cantidad de público que necesitan una y otra para sobrevivir. Y siempre hay cola en la pescadería, mientras en las iglesias se respira una gran paz... ausente de público.

Y así, sigues pensando hasta que ves la luz (ejem) con la estructura de costes: en una iglesia, puesto el establecimiento y el vendedor, todo lo que se recauda es beneficio (el pescado que se vende tiene coste cero): todo son costes fijos. Y ahora, imaginemos que una buena parte de esos costes fijos (los impuestos) estén intensamente subvencionados (la iglesia no paga casi)...

Dicen los médicos que de las cosas más sanas que podemos hacer es comer pescado. Sin embargo, nuestras autoridades piensan que mejor es subvencionar nuestras inversiones en alma. Pero es que yo soy muy pecador, y prefiero que me salven el cuerpo al alma... y por tanto, que subvencionemos las pescaderías en vez de las iglesias.


martes, 21 de abril de 2009

Blog de culto

Bueno, ahora que estoy seguro de que no queda nadie por aquí, voy y escribo. Se supone que uno escribe (sobre todo un blog) para que le lean. Yo, por el contrario, escribo para que NO me lean (y, viendo el número de visitas de esta página, debo ser bastante bueno). Con este errático comportamiento, confío en crear un nuevo género literario, el del blog de culto o maldito (a elección del, esperemos, no lector). 

No se crean que, conseguir que no te lean en un mundo tan abierto como el de Internet tiene su mérito. Yo, so riesgo de generar adictos, sólo puedo escribir una entrada cada seis meses... 


jueves, 11 de diciembre de 2008

Historias de insomnio

Esto del insomnio es lo que tiene, que te deja la casa como los chorros del oro...

Te levantas un par de horas después de haberte dormido sin saber muy bien porqué. Bueno, en realidad sí que lo sabes, pero como darle vueltas es precisamente lo que te ha llevado a desvelarte, deduces que mejor intentar no pensar en ello. Así que, para quitartelo de la cabeza, decides hacer cualquier tarea de la casa compulsivamente. Te entregas a ella con la fé obsesiva de un talibán pero, al haber dormido sólo un rato, con la habilidad de un elefante en un bidé. Lo cual convierte estos pequeños quehaceres en mucho más torpes y costosos de lo habitual.

Así, con cada desamor, crisis existencial o de trabajo, mis vecinos comienzan a oir una serie de extraños ruidos en medio de la noche, pisotones, movimientos de cosas, lavavajillas, etc. En el barrio se comenta qué si nuestra casa está encantada. Yo, por si acaso, hago como que no lo oigo... Y ahora os dejo, que hemos tenido movida en la empresa y me voy a poner a limpiar los armarios de la cocina.

viernes, 21 de noviembre de 2008

Metro de Madrid: Tan avanzado que... crea lenguaje






Devo decir de que e tenido que vuscarlo en el vuscon de la rae, porque mi caveza ia no da pa na de na



...uf, que alibio


lunes, 10 de noviembre de 2008

Oh! cama

Cosas del insomnio, un día te despiertas muy de madrugada, enciendes la tele como si tal cosa, y aparece un negro contando unas cosas preciosas, sobre como el cambio nos pertenece, sobre como nos cambió Martin Luther, y como "en Berlín cayó un muro", mientras una masa, al más puro estilo salmo responsal, corea "sí, podemos".
 
Y el cuento es tan bonito que te quedas dormidito feliz como un bebé (mañana, a la luz del día, será otra cosa). Pero no pedo evitar la sensación de que, si fuera yo quien estuviera diciendo esas cosas, sonarían a sermones y parecerían memeces. Eso sí, para una noche de insomnio, ¡de lo mejor oiga!

miércoles, 5 de noviembre de 2008

La hormona

Acabo de ver, en mi manzana, esta pintada:







De lo que he leído y oído, últimamente (entiéndase en los últimos cincuenta años), si Palestina avanza hacia algún sitio, suele ser peor que de donde venía...
http://hrw.org/reports/2008/iopt0708/2.htm#_Toc203974999
http://www.haaretz.com/hasen/spages/978652.html
(ojo, que no es que yo esté a favor de los Israelitas, Dios me libre, pero es que los palestinos también, telita telita...)
Pero al caso, esta es una de esas pintadas, de esas ideas, de esas cosas que uno siente, vive, se emociona o encuentra evidentísimas allá como al final de la adolescencia. A mi me parece que es el periodo de la hormona. Es una época en la que el cuerpo está muy avanzado, y la cabeza está camino de ello, pero no del todo.

Hay una especie de sufrimiento interior, pero gordo gordo, que se tiene que manifestar en una lucha pero intensa intensa y muy pero que muy revolucionaria (no se puede luchar por hacer pequeños cambios, hay que luchar por cambiar todo muchísimo).

Entiéndaseme: No es que yo esté en contra de que se luche por lo que uno cree. Ese ímpetu, ese compromiso es, diría que sano, y me fastidia ver que con el tiempo lo hemos perdido... Lo que me fastidia es la elección. El mundo va sobrado de "conflictos" en los que podríamos volcarnos, y siempre, la lucha militante acaba siendo por este. Todavía estoy por ver la primera pintada por Darfur, por Zimbawe, o contra la pasada guerra del Congo (sólo en esta guerra, 4 milloncejos de muertos, más que el total de los habitantes de Palestina...)

ACTUALIZACIÓN: Tiene razón Zitria, que la cosa no vá solo de guerras

sábado, 18 de octubre de 2008

Perpetrando a Springsteen

Pues será por el otoño, o será por el curro, o más probablemente por mi afición a los amores imposibles y eso tiene que doler y al final pues va y duele, y  que sí, que he entrado en esa fase de me revuelvo en mi miseria...

Y entonces recuperas todas las canciones de desamor que te encantan, y piensas que como son y te convences de que estás sufriendo muchísimo pero en el fondo, inconscientemente, lo que estás haciendo es terapia de shock para ti mismo, y con cada canción con la que te revuelves en la miseria en el fondo creces un poquito, y te olvidas un poquito, y escuchas otra cancion y así va pasando la cosa...

Y entonces te animas y coges la guitarra y perpetras alguna canción de desamor de Springsteen y te das cuenta de que tienes un trancazo de impresión, le pides perdón al dios del afinamiento, al de la sonoridad y a los vecinos, pero sigues tocando porque te está sentando bien...

Y te sigues animando y decides que estás preparado y te ves una de esas pelis como "Olvídate de mí" donde las cosas primero se joden y luego se arreglan y piensas que quizás lo tuyo también se pueda arreglar a pesar de que sea imposible, pero la peli es tan buena y tu tan impresionable que sí, sucederá algo extrañísimo y todo será como tu quieres y para cuando termina estás preparado para pegártela gorda una vez más...

domingo, 5 de octubre de 2008

Ego

Ayer, en la compra, me llamaron, en menos de una hora "joven", "guapo", y "fornido". Las edades de quienes me lo llamaron suman 287 años. Pero el ego no entiende de estos pequeños detalles sin importancia :-D

PS: Yo por si acaso, me quedo con que dentro de unos 40 años, cuando llegue al asilo, me voy a poner las botas

viernes, 26 de septiembre de 2008

Recuerdos de un viejuno

Hay más de 300 cosas que sólo son una vez al año; Películas, obras de teatro, conciertos o libros que merecen ser vistos o leidos; Cumpleaños, reuniones familiares, viajes al pueblo a los que tienes que ir.

Más de 50 cosas que recordarás toda la vida, porque  vas a ver muy pocos: Mundiales, Eurocopas, Olimpiadas... ¿Como olvidar  el codazo de Tassotti, el penalti de Joaquín en Korea, Fermín Cacho en Barcelona, el mundial de Japón y este año la Eurocopa, la final Olímpica de Baloncesto, o a Joselín Bolt, que hasta le hemos puesto mote?

Más de 7 cosas que quieres hacer por lo menos una vez a la semana. El partido de los miércoles, las cañas de los jueves, salir de copas los sábados, ir a clases de algo... Y especialmente los amigos, esos pocos que funcionan como la mejor de las terapias

Y los ratos para uno mismo, para vagear por la casa, pasear sin rumbo fijo, leer el periódico de pé a pá, hacer la compra con mimo o deglutir una tontería inconfesable en la tele. 

Por pura matemática, me pierdo (¿nos perdemos?) muchas de estas cosas. Porque son las que luego, sintiendonos a gusto, nos gusta recordar. A veces son eventos muy grandes, como el día en que España ganó la Eurocopa, o la boda de nosequién, y a veces son íntimos, como el día que terminaste ese libro o que estuviste en una conversación en la que te encontrabas a gusto. Y aunque cuanto más viejuno me vuelvo más tengo, siempre tengo la sensación de que son más los que me he perdido... 

martes, 9 de septiembre de 2008

Enjuto Mojamuto


Pues eso, una excusa en forma de entrada...


Aquellos que no conozcais Enjuto Mojamuto "El peor día de mi vida", no os lo perdaís. Y lo que es peor, a pesar de ser un dibujo morado que sólo mueve (y a duras penas), los ojos, Enjuto y yo tenemos muchas cosas en común:
  • El día sin Interné es el peor día de nuestra vida (en mi caso, han sido un par de meses, y ha sido terrible)
  • Interné nos ha vuelto unos culturetas, tanta música, tantas pelis, tanta información...
  • Somos fans de ET (aunque no tanto de Michael Jackson)
Me acabo de mirar al espejo, y se me está poniendo el pelo así como un poco cobrizo...